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La educación puede verse desde dos perspectivas, comunes en esencia y diversas en sus métodos. Por un lado, todos somos educadores pues participamos en la formación de otros, desde nuestros roles de hijos, hermanos, amigos y pareja. Por otra parte, el quehacer docente impregnado de la ciencia y sus maneras, antes desde las aulas, ahora también desde la red de redes. En cualquier caso, desde el hogar, la escuela o la universidad, la educación hace parte y vida de nuestra esencia como humanos.

Este blog nace para servir como espacio de encuentro, para compartir los saberes de la humanidad y contribuir al crecimiento de todos los que hacemos parte en este rincón de la virtualidad. Así pues, sean todos bienvenidos.
Carlos Viloria

viernes, 9 de mayo de 2014

Taylor y Fayol: inicios disciplinares de la administración

Las concepciones más recientes de la administración, como ciencia y disciplina impartida en numerosas instituciones a nivel mundial, deriva de un proceso que se remonta a los orígenes de la humanidad, el cual ha transitado por diferentes épocas y etapas hasta configurar el conjunto de teorías que hoy la constituyen. En este sentido, el siglo XX resulta de gran significación debido a los progresos científicos y tecnológicos alcanzados por la civilización y, en consecuencia, por el surgimiento y consolidación de la administración como disciplina en el campo de las ciencias sociales.

La historia del pensamiento administrativo, a lo largo del siglo XIX transitó por diversas corrientes que marcaron tendencia, cuyas enseñanzas sentaron las bases para concebir a las organizaciones fueran éstas empresas, hospitales, comercios o escuelas. Así, la corriente científica fundada por Taylor, visualizó el trabajo humano como un factor de producción el cual era posible medir, y someter a un proceso de simplificación para estandarizarlo. Esta concepción mecánica y sistemática del esfuerzo humano en las organizaciones iba a tono con el afán de productividad y rendimiento de la revolución industrial.

Por otra parte, el francés Henry Fayol, sentó las bases del proceso administrativo, así como generó catorce (14) principios que en cierto grado aún mantienen vigencia en la conducción de las organizaciones. Donde el establecimiento de una jerarquía, la clarificación de la autoridad y el adecuado seguimiento de los trabajadores, constituirían factores de éxito para la labor administrativa.

 La administración científica de Taylor y el llamado mecanicismo

Desde la perspectiva de la administración científica promovida por Taylor, se establecieron nuevas maneras de concebir el trabajo, implicando no sólo los aspectos operativos, sino también relacionando el salario con el rendimiento, así como los vínculos entre la conducción y el control sobre el trabajo para elevar la producción. Al respecto, Chiavenato, I. (2006: 50) acota sobre el taylorismo lo siguiente:

Los elementos de la aplicación de la administración científica en los estándares de producción son: estandarización de máquinas y herramientas, métodos y rutinas para ejecución de tareas y premios de producción para incentivar la productividad. Aunque Taylor se preocupó más por la filosofía – por la esencia del sistema, que exige una revolución mental de la dirección y de los operarios-, sus seguidores se preocuparon más por las técnicas que por la filosofía de la administración científica.

Cabe destacar que, Frederick Taylor, realizó la mayoría de su trabajo en la Medvale Steel Company en Pennsylvania, en la que evidenció que los empleados usaban numerosas técnicas diferentes  para hacer el mismo trabajo. Taylor creía que la producción de un trabajador era sólo un tercio de lo que era posible. Por lo tanto,  empezó a corregir la situación mediante la aplicación del método científicos  a los trabajos en la planta. Pasó más de dos décadas persiguiendo con pasión la “mejor manera” en que cada trabajo debía hacerse.

Es importante entender qué fue lo que Taylor vio en Midvale que impulsó su determinación a mejorar la eficiencia  en la planta. En ese tiempo, no había  claros conceptos de las  responsabilidades del trabajador y de la gerencia. Virtualmente no había estándares efectivos de trabajo. (Koontz y Weihrich, 1998). Los empleados trabajaban a un ritmo lento. Las decisiones de la gerencia estaban basadas en la intuición. Los trabajadores eran colocados en  trabajos con poco o ningún interés en adaptar sus habilidades y aptitudes  con las tareas que debían hacer. Lo que es más importante, los gerentes  y los trabajadores se consideraban a sí mismos, en un conflicto continuo. Más que cooperar para su mutuo beneficio, percibían su relación como un juego cuyo resultado siempre era un empate – cualquier ganancia de uno será a expensas del otro.

Taylor buscó crear una revolución mental tanto en los trabajadores como en la gerencia, mediante la definición de guías  claras para mejorar la eficiencia en la producción. Él realizó una definición de cuatro aspectos básicos  para  el ejercicio de la gerencia. Taylor sostenía que realizar estas actividades  daría como resultado la prosperidad tanto de la gerencia como de los trabajadores. Esto es, los trabajadores tendrían una paga más alta y la gerencia obtendría más ganancias. Dichas actividades son:

·                    Desarrollar una ciencia para cada elemento  del trabajo de un individuo, la cual reemplace al método de las viejas reglas empíricas.

·                    Seleccionar científicamente  y luego capacitar, enseñar y desarrollar al trabajador.

·                    Cooperar con los trabajadores para que se asegure que todo el trabajo es realizado de acuerdo con los principios de la ciencia que ha sido desarrollada.

·                    Dividir el trabajo  y la responsabilidad entre la gerencia  y los trabajadores. La gerencia tomará todo trabajo para el cual está mejor capacitada que los trabajadores.

Por lo tanto, el apego y la búsqueda de la productividad condujo a Taylor a diseñar su sistema de administración basado en sus principios científicos. El paradigma de organización del trabajo taylorista se fundamentó en la división sucesiva del proceso de trabajo, sus tareas y obligaciones, hasta sus elementos más sencillos, apuntando a disminuir el tiempo requerido para desempeñar tales tareas a partir de una dosis de especialización y concentración absoluta.

Así se conoce a la forma de organización de la producción que consiste en trabajar en torno a un objeto que circula en una cadena productiva haciendo varias estaciones de trabajo en la cual, trabajadores especializados agregan sucesivamente partes al producto. En este orden de ideas, Taylor concibe a la organización como una estructura organizada, esquemática y mecánica, donde el elemento humano constituye un eslabón más dentro del proceso productivo. Desde esta perspectiva, la organización es un conjunto coherente conformado alrededor del esfuerzo, con especial incidencia sobre el rendimiento individual.

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